Statement

Más empatía y menos ombliguismo.

El arte no va a cambiar el mundo de inmediato. No va a detener una guerra ni evitar que una persona muera de hambre. En ese sentido, podría parecer inútil. Pero tiene una función profundamente necesaria: visibilizar, cuestionar, provocar reflexión y despertar emociones. El arte puede abrir preguntas, generar empatía y, quizá, producir pequeños cambios en nuestra manera de mirar y relacionarnos con el mundo.

The Dark Times nace de esa necesidad. Es un grito contra la injusticia. Un reflejo de la realidad, incluso en sus aspectos más crudos y dolorosos. A través de este proyecto busco provocar reflexión, cuestionar las normas y las estructuras de poder existentes y despertar emociones capaces de generar un cambio en nosotros, incluso una revolución.

Con este proyecto invito al espectador a reflexionar sobre problemáticas sociales y políticas que, por desgracia, nunca dejan de estar presentes: conflictos bélicos, violencia, desigualdad social, racismo, represión o deshumanización. ¿Qué ocurre cuando las imágenes con las que hemos aprendido a comprender el mundo dejan de hablarnos del presente? A partir de esta pregunta, me apropio de símbolos de nuestra memoria visual colectiva, principalmente iconografías de la historia del arte, pero también, imágenes procedentes de la cultura popular, para reconstruirlas como espejos de nuestro tiempo.

Reinterpreto obras, personajes y símbolos reconocibles y los sitúo en escenarios atravesados por el dolor y la violencia contemporánea, generando nuevas lecturas y significados. El reconocimiento funciona como un punto de entrada: atrae al espectador desde lo familiar para conducirlo hacia aquello que quizá preferiría no mirar. La memoria visual, la cultura popular e incluso la nostalgia se convierten así en herramientas para hablar de realidades urgentes.

El uso de códigos vinculados al arte pop tampoco es accidental. Vivimos en una época dominada por el consumismo y me interesa la ironía de utilizar un lenguaje visual asociado al entretenimiento y al consumo para transmitir mensajes profundamente críticos sobre nuestra sociedad.

La apropiación de estas imágenes establece también un diálogo entre pasado y presente. Me interesa especialmente la historia del arte como un territorio cargado de símbolos que todavía condicionan nuestra manera de entender el poder, la belleza, la violencia, la religión o la condición humana. Al intervenir esas imágenes, no busco únicamente reinterpretarlas, sino preguntarme qué pueden decirnos hoy y qué ocurre cuando las imágenes que heredamos dejan de ser suficientes para explicar el mundo que habitamos.

Formalmente, la pintura es el punto de partida, pero no su límite. La obra se extiende más allá de sus bordes tradicionales. Incorporo costura, textiles y elementos escultóricos para transformar progresivamente la pintura bidimensional en una experiencia tridimensional que desafía las convenciones tradicionales de la pintura.

Esta expansión material funciona como una metáfora del propio proyecto: aquello que parecía contenido dentro de una imagen ya no puede permanecer encerrado en ella. La obra invade el espacio del espectador y le obliga a acercarse, a enfrentarse a ella físicamente. No solo el espectador debe acercarse al arte; la propia obra invade su espacio para interpelarlo directamente. La integración de pintura, costura y telas genera así un diálogo entre pintura, textil y escultura dentro de una misma pieza.

The Dark Times busca crear imágenes capaces de atraer y, al mismo tiempo, incomodar. Obras que no se limiten a ser contempladas, sino que dejen una pregunta, una emoción o una herida abierta después de haberlas visto.